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Las señales que revelan que tu equipo necesita capacitación en gestión



Muchos líderes empresariales enfrentan un gran reto: desarrollar y preparar a sus gerentes de nivel medio. De hecho, los gerentes suelen ser, paradójicamente, los colaboradores con menor capacitación dentro de una organización.



Un estudio del Chartered Management Institute (CMI) realizado en 2023 reveló que el 82% de los nuevos gerentes nunca recibió capacitación formal. A este grupo, algunos expertos lo llaman "gerentes accidentales".


Y el problema no se resuelve por talento natural. Según Gallup, solo 1 de cada 10 personas posee de forma innata las habilidades necesarias para gestionar equipos. Esta realidad debería ser una señal de alerta para cualquier dueño de negocio.


Los equipos de gestión son el puente operativo entre el equipo directivo y los colaboradores que ejecutan el trabajo todos los días. Son responsables de convertir la estrategia en resultados y de supervisar el cumplimiento de los objetivos del negocio. Sin embargo, en muchas empresas llegan a ese rol sin la preparación necesaria, porque pocos líderes dedican suficiente tiempo a enseñarles cómo dirigir personas de manera efectiva.


La diferencia entre gestión y liderazgo

Existe una diferencia fundamental entre las responsabilidades del equipo directivo y las del equipo de gestión. En un artículo publicado recientemente en Entrepreneur.com, Jason Zickerman, Presidente y CEO de The Alternative Board, lo explica de esta manera:


"Los líderes son visionarios que inspiran y motivan a su equipo hacia un objetivo compartido. Tienen un sentido claro de dirección y propósito, y son capaces de ver el panorama completo. Los gerentes, en cambio, se enfocan en ejecutar la visión definida por los líderes. Mientras los líderes impulsan la innovación, exploran nuevas ideas y están dispuestos a asumir riesgos para generar cambio y progreso, los gerentes trabajan dentro de procesos y lineamientos establecidos para asegurar consistencia y uniformidad."


Esta diferencia es fundamental.


Cuando un empresario confunde los objetivos del liderazgo con los de la gestión, no solo se vuelven ambiguas las responsabilidades de cada rol, sino que toda la organización comienza a resentir la falta de claridad, aparecen puntos ciegos y aumentan las ineficiencias.


Los gerentes no son quienes definen la visión o la misión de la empresa. Su responsabilidad principal es ejecutar la estrategia en el día a día, asegurar que las operaciones funcionen correctamente y supervisar a las personas encargadas de llevarlas a cabo.


¿Una mala gestión está afectando a tu empresa?

El costo de un equipo de gestión que no funciona correctamente puede ser enorme.


Según Ben Wigert, Director de Investigación y Estrategia para Workplace Management en Gallup, la pérdida de productividad atribuible a una mala gestión asciende a 8.8 billones de dólares al año, una cifra equivalente a aproximadamente el 9% del PIB mundial.


Ese dato, por sí solo, debería llevar a cualquier empresario a preguntarse si su equipo de gestión cuenta realmente con la preparación, las habilidades y la alineación necesarias para desempeñar su función.


Gran parte de estas pérdidas proviene de una alta rotación de personal, una menor productividad y la pérdida de clientes. Los gerentes con poca preparación incumplen plazos, desincentivan el alto desempeño y generan incertidumbre justo donde debería existir claridad.


Los buenos gerentes liberan al equipo directivo para que pueda concentrarse en la estrategia y el crecimiento del negocio. Los gerentes mal preparados, por el contrario, terminan atrapando a la empresa en la apatía, las ineficiencias y la falta de compromiso.


¿Cuál de estos escenarios preferirías para tu empresa?


¿Qué motiva realmente a un equipo?

Un bajo nivel de motivación en toda la organización suele ser uno de los síntomas más claros de una gestión deficiente. Con frecuencia, los equipos simplemente reflejan —o reaccionan— al comportamiento de sus gerentes.


Los gerentes que desmotivan a sus colaboradores suelen hacerlo a través de prioridades poco claras, falta de reconocimiento, una delegación deficiente y el micromanagement, uno de los mayores enemigos de la motivación.


La motivación de un equipo requiere mucho más que establecer metas o dar discursos ocasionales de ánimo. En realidad, el compromiso y la satisfacción de los colaboradores dependen, en gran medida, de la forma en que sus gerentes se comunican con ellos y de cómo los tratan día a día.


Tu equipo de gestión tiene un enorme impacto en la productividad de tu empresa.


La pregunta es: ¿los has preparado realmente para desempeñar ese papel?


¿Cómo saber si tus gerentes necesitan capacitación?

Las primeras señales suelen aparecer en los hábitos y comportamientos del propio gerente.


Decisiones inconsistentes, poca rendición de cuentas, comunicación deficiente y resistencia al cambio son indicadores claros de que un gerente necesita desarrollar nuevas habilidades.


A nivel organizacional, también pueden aparecer síntomas como:


  • Quejas recurrentes de los colaboradores.

  • Alta rotación de personal.

  • Errores repetitivos.

  • Equipos que trabajan aislados entre sí.


No puedes esperar que tus gerentes sean perfectos. Sin embargo, cuando los errores dejan de ser ocasionales y se convierten en patrones, es momento de considerar un programa serio de capacitación y desarrollo.


Pocos empresarios cuestionan la necesidad de desarrollar a su equipo directivo. Tus gerentes, que enfrentan los desafíos operativos todos los días, merecen exactamente la misma atención.


Cuando los gerentes generan más problemas de los que resuelven

Un gerente sin preparación no solo trabaja de manera ineficiente; también puede convertirse en el origen de conflictos dentro de la organización.


Por ejemplo, el micromanagement genera tensión y disminuye la satisfacción laboral. Otros gerentes complican innecesariamente los procesos, creando cuellos de botella donde deberían existir soluciones ágiles.


Las fallas en un equipo de gestión pueden manifestarse de muchas formas, pero casi siempre terminan provocando desmotivación, menor productividad y un ambiente de trabajo deteriorado.


Además, obligan al empresario a invertir cada vez más tiempo resolviendo problemas operativos, en lugar de enfocarse en la estrategia y el crecimiento del negocio.


Paradójicamente, ese era precisamente el motivo por el que contrató un equipo de gestión desde el principio.


Cómo una mala gestión impacta la cultura organizacional

Cuando la cultura de una empresa comienza a deteriorarse, es común culpar al equipo directivo. Y aunque en algunos casos esa percepción es correcta, la realidad es que el problema muchas veces comienza en la gestión de nivel medio.


Los gerentes son el puente entre la dirección y el resto de la organización. Son quienes transmiten la cultura todos los días.


Cuando existe falta de alineación o preparación, la confianza comienza a erosionarse y el desinterés se propaga rápidamente por toda la empresa.


Entonces todos se preguntan qué salió mal... excepto, quizá, quienes trabajan en la primera línea y llevan tiempo viviendo las consecuencias de una mala gestión.


Basta un solo gerente mal preparado para afectar negativamente a decenas de personas o incluso a departamentos completos.


Ahora imagina el efecto multiplicador cuando todo un equipo de gestión carece de las habilidades necesarias. El impacto sobre la cultura organizacional —y sobre los resultados del negocio— puede ser enorme.


También vale la pena recordar que muchos gerentes aspiran a seguir creciendo profesionalmente.


Al brindarles las herramientas necesarias para tener éxito en su posición actual, no solo mejoras su desempeño, sino que también preparas a futuros líderes dentro de tu organización. Ese tipo de inversión fortalece la moral, impulsa el compromiso y contribuye a construir una cultura empresarial mucho más sólida.


Cómo es un gran equipo de gestión

Distinguir entre una gestión deficiente y una gestión sobresaliente no siempre es sencillo. Muchas de las cualidades que hacen excepcional a un gerente son sutiles y, por ello, pueden pasar desapercibidas en el día a día de una pequeña o mediana empresa.


Ya hemos visto cómo luce una gestión débil. Ahora veamos qué distingue a los grandes gerentes.


Estas son algunas de las características, habilidades y comportamientos que suelen tener en común:


  • Se comunica con claridad tanto con el equipo directivo como con su equipo de trabajo.

  • Sabe escuchar de manera efectiva y con empatía.

  • Toma decisiones oportunas y alineadas con la dirección de la empresa.

  • Asume la rendición de cuentas tanto de sus resultados como de los de su equipo.

  • Se adapta y mantiene la resiliencia incluso en momentos de alta presión.

  • Actúa con justicia, consistencia y respeto hacia todas las personas de la organización.

  • Empodera a su equipo mediante una delegación efectiva.

  • Es un ejemplo de la visión y la cultura de la empresa.


Es importante destacar que, aunque algunos gerentes puedan tener de forma natural ciertas habilidades, ser un gran gerente no es un rasgo de personalidad, sino un conjunto de competencias que pueden aprenderse y desarrollarse.


Por qué la experiencia, por sí sola, no es suficiente

Es común que los colaboradores con mejor desempeño sean promovidos a puestos de gestión como parte natural de su crecimiento profesional.


Sin embargo, acumular años de experiencia o haber obtenido excelentes resultados en ventas no significa, automáticamente, contar con las habilidades necesarias para dirigir personas.


Cuando se contrata talento externo ocurre algo similar. Un currículum puede ser engañoso, porque evaluar la verdadera capacidad de un gerente no siempre es sencillo.


Frases como "dirigí un equipo de 35 personas" pueden sonar impresionantes, pero no cuentan toda la historia. Incluso indicadores sólidos de ventas o productividad pueden ocultar una realidad distinta. Tal vez el equipo obtenía buenos resultados a pesar de las limitaciones de su gerente, y no gracias a él.


En otras palabras, la experiencia por sí sola no garantiza una gestión efectiva.


Además, incluso los gerentes con amplia trayectoria necesitan seguir desarrollándose. Las formas de trabajar, las tecnologías y las expectativas de los equipos evolucionan a un ritmo sin precedentes.


La capacitación proactiva es la clave

Con tanto en juego, desarrollar a tus gerentes debe convertirse en una prioridad estratégica para el crecimiento de tu empresa.


No veas la capacitación como un gasto, sino como una inversión en el futuro de tu negocio.


Las estadísticas sugieren que es muy probable que tu equipo de gestión no esté tan preparado o alineado como imaginas.


Esperar a que los problemas aparezcan para actuar suele resultar mucho más costoso. Cuando las operaciones empiezan a deteriorarse o la cultura organizacional se debilita, el daño ya lleva tiempo acumulándose de forma silenciosa.


Una estrategia proactiva de desarrollo gerencial ayuda a prevenir problemas antes de que ocurran y genera mayor consistencia en todo el equipo de gestión.


Muchos empresarios que implementan programas de capacitación observan mejoras casi inmediatas en aspectos como:


  • Las operaciones.

  • La productividad.

  • La comunicación.

  • La moral del equipo.


Y lo mejor es que esos beneficios continúan creciendo con el tiempo.


La razón es sencilla: cada día que tus gerentes trabajan sin las herramientas ni las habilidades que necesitan representa una oportunidad perdida para fortalecer a toda la organización.


Impulsa a tus gerentes con el programa HI-MAP Accelerator

El programa High Impact Manager Accelerator (HI-MAP) de TAB prepara a los equipos de gestión con las habilidades técnicas y humanas necesarias para desempeñar su función con confianza y efectividad.


A través de una metodología comprobada, las organizaciones fortalecen sus operaciones, mejoran su eficiencia y generan resultados sostenibles a largo plazo.


Entre los beneficios que ofrece HI-MAP destacan:


  • Mayor productividad y rentabilidad.

  • Mejor retención de colaboradores.

  • Incremento en el valor de la empresa.

  • Mayor capacidad para atraer y contratar talento de alto nivel.

  • Colaboradores más comprometidos y con mayor iniciativa.

  • Mayor satisfacción laboral.

  • Pensamiento más innovador e inspirador.

  • Mejor gestión y mitigación de riesgos.


HI-MAP está conformado por cuatro rutas de desarrollo, que pueden implementarse de forma individual o combinarse según las necesidades de cada empresa.


Ruta 1: Mejora Continua


Fortalece la productividad, la comunicación y las habilidades de coaching.


Los participantes desarrollan competencias en comunicación efectiva, administración del tiempo y mentoría utilizando el marco exclusivo de TAB PAVE Your Way to a Competitive Edge.


Ruta 2: Influencia

Ayuda a los gerentes a liderar con claridad, confianza y propósito.


Los participantes fortalecen habilidades para facilitar reuniones, negociar, influir positivamente, inspirar a sus equipos y construir culturas de alto desempeño.


Ruta 3: Talento

Diseñada para atraer, desarrollar y retener a las personas adecuadas.


Los gerentes aprenden mejores prácticas de reclutamiento, contratación, retención, desarrollo de equipos y manejo de relaciones y personas en situaciones complejas.


Ruta 4: Acción en Equipo

Prepara a los equipos para pensar y ejecutar al siguiente nivel.


Los gerentes aprenden a implementar la estrategia con enfoque y disciplina mediante herramientas de liderazgo estratégico, factores críticos de éxito, objetivos, planes de acción e indicadores clave de desempeño (KPIs).


HI-MAP ofrece a los dueños de PyMEs una forma integral y práctica de desarrollar gerentes más sólidos, seguros y efectivos.


El impacto positivo del programa se multiplica conforme las nuevas capacidades se reflejan en toda la organización, mejorando el desempeño, la productividad y la cultura empresarial. Elementos indispensables para construir un equipo de gestión preparado para los retos del futuro.


El verdadero valor de un equipo capacitado en gestión.

Contar con un equipo de gestión poco preparado o ineficaz puede convertirse en uno de los errores más costosos para cualquier empresario.


La falta de desarrollo gerencial suele traducirse en equipos desmotivados, operaciones ineficientes, bajo desempeño y una larga lista de problemas sistémicos que afectan prácticamente todas las áreas del negocio.


Vale la pena detenerte un momento y preguntarte:

¿Qué tan alineado y efectivo es hoy tu equipo de gestión?


¿Realmente les has dado las herramientas, el conocimiento y la capacitación que necesitan para impulsar el crecimiento de tu empresa?


Recuerda: mientras más fuertes sean tus gerentes, más fuerte será tu empresa. Hoy, mañana y durante muchos años más.



 
 
 

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